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27 de noviembre de 2014

Los vientos de la rabia

 
Que es un amanecer
que es una sombra que huye
una montaña lejana
esa que tapan las nubes.

Que es ese viento que pasa
sobre la copa del árbol
sobre una vida truncada
que se olvidó con los años.

Es la ceniza aventada
por los vientos de la rabia
un amanecer sin sol
una rosa deshojada.

Abandonada a su suerte
después que olieron su aroma
dejando esa flor ajada
y una vida destrozada.

Te robaron la belleza
te destrozaron el alma
te robaron los colores
te secaron las raíces.

Hoy la tierra está baldía
solo quedan los recuerdos
de aquella rosa temprana
esa que llevo en mis sueños.

CENTRO DE PARTICIPACIÓN ACTIVA LOJA-GRANADA
AUTOR: Andrés Ortiz Aguilera.

26 de noviembre de 2014

La noble dama de piedra oscurecida


 La noble dama de piedra oscurecida
"oculto y solitario, junto a la tumba oscurecida" (Karlfeldt)

Junto a la vieja tumba oscurecida
han nacido pequeñas flores amarillas.

En la soledad de la húmeda piedra
se ha arraigado la flexible hiedra.

La oscura y antigua lápida abandonada
parece transformada, de repente,
en una engalanada y noble dama.

Su chal está hecho de brillantes,
tiernas y verdes hojas enredaderas.

Sus zapatos son perfumados y suaves
narcisos silvestres amarillos.

Allí está ella, imponente, misteriosa:
la inamovible dama de piedra.

© Encarna Romero (España)
derechos autor: 2604940

Ni un segundo más.


Hombre sin alma y ruin
por atarme a ti
inventaste un mundo azul
al despertar del sueño todo era gris.

Tus seductoras palabras
eran agrias mentiras
dulcemente prometías amor sincero
y solo buscabas momentos placenteros.

Luché por alejarme
oculta entre las sombras de la noche
tú siempre me hallabas
por cobardía a ti regresaba.

Mi cuerpo no soporta tus caricias
los labios que ayer te adoraban
ahora aborrecen tu boca
a tu lado me falta la vida.

Se acabó el temor
es el  fin de esta pesadilla
ni un segundo más
seguiré en tu mundo

Magda Lluna
©Derechos reservados

25 de noviembre de 2014

Muelle de un recuerdo

Paseo por los muelles
me acompaña la noche
por silbido... su silencio
por su estrella... mi desvelo,
¿Por qué amarré tu amor
al muelle de mi demencia?
si la tentativa locura
fue mi exiliado deseo.

Misterioso es amar ¡Sí!
pero más allá del alma.
Que sigilosa me acaricia
como la estela de tu roce.
¡Oh, luz que aposenté
como una sacudida!
¡Oh, ...vigilantes!
Que anidan en mi mente,
corroyendo las estancias
de pasado y presente.

Muelles que amarran
indicios a la muerte,
murallas perennes...
que trastocan mi mente,
como el único albergue
entre su amor y mi riesgo,
sintiéndome naufrago
de mi propio sentimiento.

Crepúsculo que yace
sin poderlo contener
como el ave que emitió
su canto en mi recuerdo.

¡Mujer querida!
en el muelle del deseo
que se despidió de su luz
y se acogió a mi noche.
¡Mujer!¿A dónde te fuiste?
… sin mi despedida,
si arrastras en tu arena
los trazos de mi espera.

Quizás regrese...
al mar de tu recuerdo
a la sal de mi lamento
a las olas de tu tiempo,
las que nos mojaron
cuando eramos tiernos.
*
Enrique Tamayo Borrás

Registro de propiedad intelectual.
© 2012 Safe Creative.1111260038388
Barcelona, España.

Última parada


Ayer, el segundo milenio me extasiaba,
tan lejano, tan imposible.
Largo camino en que la meta se esfumaba,
¡Una anciana sería a los cuarenta y seis!
Con rápido viaje, las estaciones pasaron,
¡Cuántas primaveras, cuántos inviernos!
Algunos, no  pudieron esperar el nuevo siglo,
el  cansancio los durmió entre soles y lunas.
El dos mil llegó con brindis y abrazos,
vino acompañado de sueños y esperanzas,
 pasaron noches, pasaron días... y pasaron…
Se acerca otro año más y sigo estando,
pase los cuarenta, también los cincuenta
que, sin cuenta me llevaron a los sesenta.
La meta ya no se borra tras la calima,
son muchas la memorias, que entre brumas
aparecen pellizcando la vida y la despiertan,
porque aún hay lluvias, aún los pimpollos se abren,
el sol calienta y la luna me sigue,
todavía tengo mi sombra  de compañera.
La última parada se vislumbra no lejana,
estoica la esquivo con gambetas,
hasta que un cansino día, me acerque a la final.

©  Susana Beatriz Fondado

24 de noviembre de 2014

Las dalias de mi madre


Aquellas dalias, me acuerdo muy bien, las plantó mi madre.
Las había rojas como la sangre,
anaranjadas como las calabazas,
rosadas como las rosas (reinas en el lugar)
o blancas como si fueran
pequeñas nubes flotantes en el jardín.
La gente se paraba a contemplarlas y a admirarlas.
Las dalias se han marchitado
hace ya mucho tiempo.
Las manos que excavaron en la tierra húmeda
y enterraron los bulbos,
tampoco están ya.
Todo esto sigue vivo solamente en mi memoria
que también, poco a poco, se marchitará.
Los que pasan por aquella calle
y miran aquella casa con un patio vacío
nunca sabrán que allí ha vivido una familia
donde habían cuatro niñas,
un perro, unos cuantos gatos y un bello jardín.
Yo llevaré conmigo todos estos recuerdos
y me marcharé rumbo a la biblioteca
donde se los guarda con cariño:
más allá de donde se pueda mirar.

Encarna Romero (Barcelona)
derechos autor: 2586396

22 de noviembre de 2014

Imagino lo verdadero

Imagino sinrazón
y perturba mi pensar
como animo nublado
de cantos de tormenta,
… fina llovizna
de temprana primavera
imagino sin querer
sin un despertar
sin sacudir las penas
en la alborada.

Querer dormir´´
en la cruda realidad
convivencia triste
del tiempo actual,
consumido apetito
de una fría desgana
imagino y vivo...
"sueños alegres"
valor de despertar
una incierta jornada.

Imagino vaga sospecha
... serpenteada
de sutiles detectives
que cubren mi cama,
furtiva y relajada
antesala de mi sueño
al airear las sábanas
en sigilosa nostalgia.

Utopías de un mundo...
"sin maldad"
¡Iluso afán!...
de un memo idealista,
Quijote imaginario
fiador de mentiras,
imagino como verdad
castillos en el aire
y veo hipocresías
que rondan mis calles.

Imaginario sueño
desvela mi mente,
pesadilla sudorosa
de lo desconocido.
¡Despierto! con lo querido
y lo elegido,
y acaricio la verdad
de un sabio cobijo
sintiendo el amor
de quien está conmigo.

No existen nuevas
y ficticias teclas
cambiando el amor
que estuvo y retuvo
cuando es simiente
fuerte y convaleces.
Cruel y vil es engañar
al que te quiere
cuando entrega su vida
y su simiente.

Imagino seguir
en el mismo sentido
en el amor elegido
y en el mejor compartido
que trajeron avatares
alegres y amargos
jugando como siempre
lo mejor de un partido
y creciendo juntos
de un mismo equipo.
*
Enrique Tamayo Borrás.
Registro de propiedad intelectual.
© 2012 Safe Creative.1111260038388

17 de noviembre de 2014

La blanca Flor de Loto


En el centro de mi paz hay una blanca Flor de Loto.
Ella fluctúa: única, límpida, suavemente perfumada.
Flota sobre el fétido lodazal de aguas paradas y turbias,
insalubre fango que la rodea e intenta robarle el olor.
Alrededor: el constante caos, la confusión y la oscuridad.
Solamente allí: en el centro de su silencio interior,
donde se callan las voces de los demás y la suya propia,
reina un estar eterno, un tiempo fuera del tiempo,
una música que se ve y un color que se oye.
En ese secreto rincón y misterioso lugar
hay una blanca Flor de Loto
flotando intemporal.

© Encarna Romero (España)
derechos autor: 2545616

De fémina guitarra

11 de noviembre de 2014

Secretos ojos

Hay otros ojos
por detrás de estos ojos
que te miran a los ojos.
Secretos ojos,
ocultas miradas:
admiradas,
gaseosas,
vaporosas.
Extraños ojos te miran
desde un lugar secreto.
Hay muchos ojos que giran;
se cierran y se abren...
Ojos escondidos tras otros ojos.

© Encarna Romero
derechos autor 2505499

Miedo a sufrir




Temo sentir el dolor en mi cuerpo
de cuando ella afila su frío acero,
causando el terrible sufrimiento
de no conquistar la paz en el cielo.

Por eso y por miedo a sufrir
que a veces deseo morir,
le pido que sea benevolente
que sea en calma y de repente.

Como si me acunara el viento
con su suave movimiento,
veo venir la guadaña
para sesgarme el cuello.

Es por mi deseo a morir
y por no querer sufrir,
que ella compasiva me visitó
dándome el beso de frío aliento.

Fue por tener tanto miedo
o por haber pedido el deseo,
que me visitó cuando dormía
dejándolo todo en un sueño.

Soñar con el abrazo de la muerte
mientras uno plácidamente duerme,
es un deseo compartido por la gente
a no sufrir y reposar eternamente.

Es un impulso a no pensar en morir
y a desear cada día el querer vivir,
a disfrutar cada uno de los momentos
sin importar el dolor que tengamos dentro.

A que cada instante sea primavera
respirando la fragancia de una flor.
una flor llamada pasión de amor
que inunde de vida nuestro corazón.

© Ramon Gaspar Escoda

10 de noviembre de 2014

Contrición


Aúlla el lobo a la luna.
El gallo le canta al alba.
Y nace la primavera
por detrás de la enramada.

Y una anciana mariposa
cansada, y pálidas alas,
a rastras, deja sus huevos
sobre mi roja esmeralda.
Ayer, sin mácula y virgen,
y hoy, de ilusión despojada.

Muerde amor, esa manzana,
fruto de lejanos sueños
que andando malos caminos
se fueron desvaneciendo,
lo mismo que desvanece
al sol, la nieve y el hielo.

¡Amor mío, muérdeme el alma!
¡Dame el calor de tus labios!
Quiero el roce de tu piel
como un eterno sudario

© Elías Castellano Blanco

9 de noviembre de 2014

Un pájaro diferente a los demás


El pájaro canta solitario.
Su canto no es como el de los demás.
Es melancólico y melodioso;
efímero como su propia vida
que pronto se apagará.
Su voz dejará de reverberar
nostálgicamente por el bosque.
El silencio de su ausencia
se hará notar de súbito;
pues, al no estar ya y no cantar,
su no presencia será
el triste recuerdo que quedará
de un pequeño pájaro
diferente a los demás.

© Encarna Romero (Barcelona)
derechos autor: 2368638

Amigos, amantes que se yo..


Sin ser nada
somos tanto
amigos, amantes que se yo
cordura, pasión, serenidad, locura.

Este amor callado
a la luz del sol
cantos, risas, palabras bellas
cuando llega la luna.

Besos bajo las estrellas
el mar por testigo
guardián de nuestros secretos
cómplice de frenéticos momentos.

Nos amaremos libremente
unidos por el mágico hilo de mil caricias
gozando cada instante
de esta ardiente fantasía.

Magda Lluna
©Derechos reservados

Tormento

¡¡¡¡ Ay que tormento
Sordo quisiera ser
No oír ese lamento
Juncias del río
Verde y azul de cielo
Grillo en la noche
Almaciga de sufrimiento
¡¡¡Ay que tormento
Ciego quisiera ser
Y no ver ese tormento.
©  Andres Ortiz Aguilera

8 de noviembre de 2014

Mundos de atrapada red

Otro misterio
envuelve mí vida,
meros socios
en nueva doctrina
callejón que converge
en despedidas,
calles angostas
de muy difícil salida,
dédalo de red
en que postulé
mi mente.

Querer cambiar
un crédito falseado
abrazos de una palmada
en la espalda,
trepadores que lamen
un falso hábito,
sin asimilar
quien escaló el peldaño,
apartándose de escalas
de valor.

Un ``falso sueño´´
… escribí en el teclado
un extraño amor
que no vi en la calles,
un decir te quiero
al aire del sin sentido,
falsa red que atrapa
… “faltos cariños”
falso Quijote...
que equivocó
las teclas.

Siempre existirá
“quien se enamore”
en teclas efímeras
faltos de amistad,
que idolatran rostros
de la inexistencia
incongruente perfil
“ficticio en realidad”

Almas honestas
que sacuden la red
también tiburones
de la insensatez,
impostor que cuela
en falso orificio
admitido amigo
sin saber quién es
¡Qué si no interesa
… lo eliminaré!

Red que se filtra
y permite escoger
amigos fieles...
y amor que pudiera ser,
preferiría mirarle a los ojos
… por una sola vez,
que si mucho me equivoco
su perfil palparé...
y su amor
sentiré.

*
Enrique Tamayo Borrás
Registro de propiedad intelectual.
© 2014 Safe Creative.1111260038388

7 de noviembre de 2014

Sabrás si estoy


Sabrás si estoy cuando sientas
una suave brisa por tu rostro
cuando sientas calor en tu piel,
cuando sientas tus labios húmedos.
Serán mis labios besando los tuyos.
Sabrás si estoy, si sientes un roce por
tu piel, me sentirás pero no me veras
Entrare cada noche en tus sueños,
en esos momentos serás solo mio.
Me sentirás cerca muy cerca
sentirás una sensación de deseo
de amar sin saber por que
Solo puedo estar en tus sueños
pero esos momentos serán especiales
solos tu y yo,
Cuando la luna nos ilumine veras mis ojos
de amor, veras mi deseo de amarte,
cuando la luna nos ilumine estaremos
amándonos como cada noche.
Ella sera nuestro cómplice,
ella guardara nuestro secreto,
Sera nuestro confidente de este
amor que aunque sea en sueños
es sereno a la vez pasional.

Autora Paquita Pedros Espinosa
España
Reservados los Derechos de Autor
POEMA DE MI LIBRO SENTIMIENTOS A FLOR DE PIEL