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24 de marzo de 2016

Mi quebranto

Mi mundo perece si no hilvano mis sueños.
Es un paraíso que camina sin ninfas,
ni sol naciente.
Hoy marcho en soledad al amparo de la noche,
donde solo una estrella en ella resplandece.

¿A quién busco? Me pregunto inquieta
¿Qué soy y por quién padezco?
No hallo respuesta y me compadezco.

Es como un quebranto,
un lamento que añora tus ojos,
tu boca y evita el silencio
que le precede.

No es tu nombre,
porque ya lo olvidé,
es tu ausencia quién delata mi agonía.

El dilema de mi vida
ha sido amarte,
en cuyo laberinto de pasión
me encuentro atrapada.

Lloro, sí lloro;
por el amor que alzó
el vuelo un día sin sentido.

Soy vagabunda
cuya alma,
camina rasgada
por las heridas,
por las cenizas de ese ser
que soy y un día seré…

y suplicaré tu aroma
a los cuatro vientos;
moriré de tristeza, moriré.

© Nuria de Espinosa

2 de marzo de 2016

Amantes nocturnos

...Ahí, en ese preciso momento,
tomaron sus manos con tal firmeza
que suspirar ya no pudieron,
ofrendándose los dos en uno solo,
con espiraciones y quejas
y sentirse aún más sus dueños.
Serán las danzas electrizantes
las que en puntas de pies
recorran las epidermis
de esos amantes nocturnos.
Se han diseñado dos amantes
para tomarse todo
como el sol a las montañas,
peregrinando miradas a los cuerpos;
entretanto, enclaustran sus ojos
sintiendo el tenue fresco de su aliento.
Han de consagrarse en filantropía profunda
mientras unas aristas bosquejan
un mapa en sus cuerpos.

© Jorge Mariano Camacho Sarmiento

Canto a la vida

¡CANTO A LA VIDA!

Estás ahí ¡vida! desnuda, casi en mí,
reclinada y consentida de esperanzas y silencios
amando los soles en sus albas
como caricias paternales en mi pecho
sintiendo los fríos tras la niebla que te acoge
en celestiales cantos y susurros del alma.

Estás ahí, ¡vida! escampas de las lluvias
en los aleros de perseverancias
cobijada por los cielos en huertos sin llantos
consumiendo de tu aliento puro… sonrisas y desencantos.

¡Oh vida! eres mi aire en tus brisas salvajes
calma la sed de esta boca en los fuertes veranos,
abunda de poemas mis orates ansias
que con tus grandes ojos alientan calendarios
alejando pavesas sin sentidos encontrados
cuando asoman los vientos sin horario
que arrancan los filosos ángulos inspirados.

Y te amo vida, ofrendándote mis años de experiencia
en los trajines de mundos caminados
de zozobras en los vagos senderos de las mañanas
con los sentidos abiertos al fulgor de una dama
en versos contaminados de ese amor que ensalza
los ímpetus de unos rojos labios.

Y en mis heladas manos
cuando la aurora enciende sus llamas,
vagas son las sombras de una mañana
cobijando mis dedos en guantes de lana
que acarician tu desnudez alterable
donde los latidos fracturan mi pecho en las esperas
de este cuerpo vivo olfateando en acecho
los sólidos impulsos de los días que vienen como una ola
en los océanos ocultos de dos cuerpos amantes.

Estás ahí, desnuda, casi en mí, como un… ¡Canto a la vida!

© Jorge Mariano Camacho Sarmiento

Eres silencio

ERES...SILENCIO...

En oscuras y largas noches
reposos enclaustrados
concibiéndose la voz ansiada
de leve espiración y retozos
lapso que avanza
oscilando latidos
cuando la oración murmura
campanas dolientes en eco
escoltando tristes plegarias.

¡Oh! peregrino que escalas pausadamente
colinas del prematuro olvido
romanzas inventadas
en voces de mudez talladas
es la noche que arropa - lánguida y fría -
la luna de seda vestida
mientras estoicamente se espera
la voz del alma que no llora.

Eres vida, palabra, sentimiento.
¡Eres...silencio!

© Jorge Mariano Camacho Sarmiento